Templo de Debod/"El mar reside en tus ojos
y en tus labios reside la flor del cerezo.
He bebido tu sangre y con ella tu oscura pureza.
Desde las alturas podrás contemplar mas allá de las nubes
dos arco iris que se besan en el brillo de las aguas.
Los murciélagos que caían sobre tus castaños cabellos
eran el preludio de la danza de la noche
como nuestros intensos besos bajo el embrujo de una melodía de Jazz
en madrugada.
En solsticio de verano se unieron nuestros cuerpos en una entrega
irrefrenable y pagana...como aquel pétalo rojo untada de sexo
donde me ofrendastes serena tu silencio y el poema.
No, no te equivoqueis poeta,
Tus zapatos dibujaron el sendero hacia el templo de Debod"./Leo Zelada Grajeda