Las abruptas paredes de los fiordos esconden numerosas cascadas. Los arroyos salvajes fluyen a través de los bosques de pinos cubiertos de nieve, terminando su curso en un lago helado, un glaciar, o a los lados de las montañas. Las ruinas de antiguas granjas, sirviendo en su pasado a la trashumancia y lamentablemente abandonadas, dan un aspecto particular a este lugar espectacular y humanizan este panorama casi irreal.
Este paisaje mágico le permitirá contemplar diversos fenómenos naturales, tanto terrestres como humanos. Podrá observar morrenas marinas así como mamíferos marinos.
Así que déjese llevar por el carácter místico de Geiragerfjord. Pero cuidado, el regreso a tierra será duro. La magia de los fiordos noruegos no es eterna…
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