Las Cataratas del Iguazú fueron vistas por europeos por primera vez en el siglo XVI, cuando conquistadores españoles al mando de Alvar Núñez Cabeza de Vaca llegaron a esos parajes a mediados de enero de 1542 marchando desde La Vera - más exactamente desde la isla de Santa Catarina- hacia Asunción del Paraguay. Bautizaron aquellas maravillas fluviales como “Salto de Santa María”. Además de Cabeza de Vaca, entre los soldados que se encontraban en aquella expedición, iba Ñuflo (o Nufrio) de Chavez, el fundador de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia.
Están formadas por 275 saltos de hasta 70m de altura, alimentados por el caudal del río Iguazú. Se pueden realizar paseos en lancha bajo los saltos y caminatas por senderos apreciando algunos animales de la selva subtropical. La «Garganta del Diablo» es un espectáculo aparte que, saliendo desde Puerto Canoas, se puede disfrutar en toda su majestuosidad a tan sólo 50m de distancia.
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