PAISAJE MATINAL
"¡Qué soledad augusta! ¡Qué silencio tranquilo!
El lago, quieto, monorrítmicamente canta,
y sobre el sauce, cuyas frondas me dan asilo,
un pájaro su débil cancioncita levanta.
En las perladas linfas, como una red de hilo
de cristal blanco, tiende, la luz que se abrillanta
con las ondulaciones, su claridad. Y un filo
de sol, oculto en una nube que se adelanta,
rompe, sereno y frágil, las aguas a lo lejos.
En las violetas cumbres, tapices de reflejos
desgarran, al capricho, sus ocres bordaduras"...
Luis G. Urbina |