..."Dichosa tú que del mundo
pasando vas el dintel,
sin sospechar que las flores
espinas tienen también.
En mi canto, bella niña,
le ruego al Dios de Israel,
que la virtud de tus años
tierno, en otros te dé.
Para que ese mundo, nunca,
con su lodo y fetidez,
ensucie de tu pureza
el blanquísimo glasé;
Qué siempre tú, mariposa
en primoroso vergel
hueles y en las flores halles
ánforas ricas de miel;
Que dé calor a tus alas
el santo sol de la fe,
y que jamás una espina
tus alas llegue a romper".
Antonio Plaza
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