Plutarco, hace más de dos mil años dijo de la Acropolis de Atenas:
«De tal manera brilla siempre en ella una flor de juventud que ha preservado su aspecto del paso del tiempo. Parece como si estas obras tuviesen un soplo siempre vivo y un alma inaccesible a la vejez».
Aun rodeado de andamios, castigado por guerras y saqueos, el Partenón sigue conservando esa magia, belleza y serenidad únicas.
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