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Recoleta, un barrio tan ambivalente, por un lado la vida, por el otro la muerte. Bares, restaurantes, parques florecientes, feria de artesanos, risas de la gente. La muerte los mira silenciosamente, paz del cementerio, del lado de enfrente. Detras de sus muros reposa el valiente, poetas, deportistas, varios presidentes, atrapa el misterio de jovenes niñas, de historias de amor, de bellas durmientes. Angeles custodian sus sueños truncados, reposan espadas que tanto han luchado, laureles coronan las glorias logradas palmas de martirio, lagrimas amargas. Un ancla pretende afirmarse en la tierra, ignora el misterio que la muerte encierra y un Cristo que observa con dulce mirada bendice a quien llega a su eterna morada. La vida y la muerte de Susana Esposito. |