Cuenta la tradición que después de firmar el Tratado de Córdoba, Veracruz, por medio del cual la Corona Española reconocía la Independencia de México, camino a la Ciudad de México, el Gral. Agustín de Iturbide llegó a Puebla, donde un grupo de monjas agustinas quisieron halagarlo preparándole un singular platillo: chile poblano relleno bañado en una salsa de nuez blanca y adornado con semillas de granada roja y unas hojitas de perejil, ingredientes que evocaban los colores verde, blanco y rojo de la naciente bandera mexicana. Espero algún día nos visiten y puedan paladear este platillo, que aunque es chile, no es picoso. |