La especial orografía de Las Islas Canarias, ha propiciado el que los habitantes del mundo rural tuvieran que buscar medios y técnicas para desplazarse y salvar obstáculos, en ocasiones grandes barrancos, riscos y acantilados. Con esta necesidad surgió el salto del pastor, que mediante una vara larga de madera, a la que se le coloca una punta metálica, facilita las subidas y bajadas de cuestas, laderas y riscos; los saltos para pasar de un lado a otro de un barranco o zanja, y trepar por los escarpes apoyándose en ella. |