Era la hora de la comida en el restaurante del bioparque, junto a la laguna que lo separa de los animales, cuando este pato con una chulería increible pedía que le tiraran comida, como no lo conseguía, se ponía aun más chulo y tieso, hasta que cansado se dió la vuelta con el máximo de los desprecios y nos dejó. todo un carácter. |