La primera vez que fui a Castellar Viejo era un pueblo en ruinas, al ver las fotos tan bonitas que colgaba Manuel Ojeda me dieron ganas de volver, a pesar de los inconvenientes de la carretera para subir. Mereció la pena, ya está restaurado y ha quedado precioso, quizás sea mejor visitarlo en el mes de abril o mayo por el colorido de las flores que adornan sus calles. |