En el año 1992 todo cambió de repente: la Sima de los Huesos se convirtió de la noche a la mañana en el yacimiento más importante de Europa con un hallazgo sin parangón. Tras más de diez años de trabajo, la Sierra de Atapuerca empezaba a revelar sus secretos más importantes.
El deporte español escribió en el verano de 1992 una de las páginas más brillantes de su historia: Miguel Indurain ganó por segunda año consecutivo el Tour de Francia. Luego conseguiría otros tres títulos, también seguidos, demostrando su condición de campeón indiscutible durante la primera mitad de los noventa.
Y precisamente cuando España se veía invadida por el entusiasmo de las gestas del ciclista navarro, "Miguelón" , se encontraba en el yacimiento de la Sima de los Huesos de Atapuerca un cráneo humano en excelente estado de conservación clasificado como un ejemplar de Homo heidelbergensis (intermedio entre el H. antecessor y el H. neanderthalensis), de una antigüedad entre 500.000 y 200.000 años, y al que se le bautizó con el nombre "cráneo 5" y, además, con el sobrenombre de "Miguelón", en honor a campeón español, tan popular por aquel entonces.
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